Reviviendo la habanera
Carey, el proyecto que Aarön Sáez (Varry Brava) y Antonio Turro (productor de Maldita Nerea o Second) pusieron en marcha hace tres años tiene en su segundo elepé La Casa Rosa (Autoproducido, 2025) un nuevo ejercicio de musicalidad caribeña. Con origen en la habanera mediterránea, han sido capaces de crear un recorrido sonoro de diez canciones con las que uno puede trasladarse imaginariamente a esa Cuba que huele a mar, a amargas despedidas de puerto y a tabaco liado en un callejón de la vieja Habana. Un trabajo que nace de los recuerdos de infancia de Aarön y Antonio y que honra este estilo musical que ha unido ambos mundos en múltiples viajes de ida y vuelta.
La Finca: ¿Cómo decidisteis hacer música juntos?
Antonio: Nos conocemos desde que éramos jóvenes y ya habíamos coincido en Dúo Orquesta Regalices. La verdad es que entendemos la música de la misma manera, desde la emoción, desde las formas clásicas. Y nos gustamos. Ese proyecto no terminó de funcionar. Pero siempre pensamos en hacer canciones y llegó un momento en el que vimos cómo quedaban y decidimos que no era para otros músicos, que era algo para nosotros y así nació Carey.
La Finca: comentáis que este disco refleja las canciones que os cantaban vuestros bisabuelos.
Antonio: La historia de mi vida tiene que ver con la zarzuela a la que me llevaba mi tía cuando era pequeño, y en la zarzuela hay habaneras, hay copla…
Aarön: Mi bisabuelo era marinero de los que iban a Cuba, a llevar el azúcar y a traerse la sal y el tabaco y mi abuela siempre me contaba las historias del pasado marinero de la familia y me cantaba habaneras, que a mí me gustaban mucho. Así que coincidimos un poquito con ese pasado en el que la habanera estaba en el entorno familiar.
La Finca: ¿el título de La Casa Rosa también es un homenaje a esas abuelas?
Antonio: La Casa Rosa era la casa de la Señora Rosa que estaba pegada al estudio de Pablo Milanés donde grabamos el disco. Ella era fantástica. Nos cuidó, nos hacía la comida… Era un show, porque además era artista; se vestía de blanco y se ponía a cantar habaneras en su hamaca. Y es que, además, la casa por dentro era rosa. Y como es uno de los temas que se compuso allí, en La Habana, que es como en más canalla; decidimos que ese iba a ser el nombre para el álbum.
Aarön: A mí me recordaba mucho a mi abuela, en la forma de cantar… Eran las mismas habaneras que cantaba mi abuela, los mismos versos, y las cantaban igual, las modulaciones… Y yo me sentí todo el rato conectado con este pasado que tenemos, tan interesante, no solo con Cuba, sino con el resto de Sudamérica y con muchos otros países. Nuestra herencia de la habanera y de la música española está en el jazz, está en mucha música europea; está, por supuesto, en las raíces de África, está en todo eso. Entonces, tiene algo muy bonito y tiene algo muy real, y a mí me gusta mucho poder descubrir eso. Es un trabajo de investigación que tiene que ver también mucho con el autodescubrimiento, con el respeto hacia una tradición. Y, sobre todo, también es un reto a la hora de traerlo a nuestro mundo, al mundo de Carey, desde el respeto a la rigidez histórica del ritmo de la habanera. Es decir, que siga sonando a habanera, pero traerlo a nuestra época.
La Finca: ¿Cómo habéis trabajado este disco? ¿Venía preplanteado de España o es allí donde se fragua?
Aarön: Queríamos que la base viniera de una composición que naciera de la manera rítmica. Yo hago la línea melódica y la letra que, aunque no estaban terminadas del todo, sí que estaban planteadas; y con un ritmo de piano o guitarra, muy ortodoxo, muy puro. De ahí pasan a Antonio, que empieza a armonizarlas y a jugar rítmicamente con ellas y a darles la estética… Y de ahí nos las llevamos a Cuba, para enseñarles ese primer embrión, más rígido, más mediterráneo, a los músicos cubanos que acaban haciéndose con ellas y dándoles su toque. Y esto es, al final, el cante de ida y de vuelta. La música no existe pura, ni existe en compartimentos estancos, existe mezclándose y ha sido así desde el principio. Y el resultado ha sido este trabajo.
La Finca: ¿Fluyó bien?
Antonio: Sí, muy bien. No teníamos una gran expectativa. Íbamos a un país donde no conocíamos a nadie, del que no sabíamos nada, un poco a la aventura. Yo tenía muy clara la parte de la producción y de la estética musical, tenía escritos incluso los contrabajos e iba un poco a ver qué pasaba. Y bueno, tuvimos muchísima suerte porque por mediación de Miguel Núñez, que es una institución, contamos con lo mejor que había en la mano. Y fueron pasando por el estudio todos estos músicos magníficos y eso era un recital. Nuestra idea desde el principio era hacer de verdad físicamente el viaje y estar con ellos y sentarnos en una mesa como en la Casa Rosa a acabar de pulir las canciones, añadiendo los arreglos allí con ellos in situ. Tuvimos mucha suerte con todo el mundo.
Aarön: Realmente hicimos el concepto de la Habanera, de ida y vuelta; porque mezclamos son cubano, la identidad de Carey y el intentar que sonara a Mediterráneo. Y la espontaneidad, claro, la espontaneidad, para que sonara a Mediterráneo y a Caribe.
La Finca: ¿Y luego la potspo en Granada con Raúl Pérez?
Aarön: Yo conocía a Raúl por mi trabajo en solitario, y me gusta mucho cómo trata las voces y cómo trata el sonido. Raúl tiene una personalidad muy bonita y me gusta mucho su trabajo. Me flipa lo que hace con Sexy Zebras o Pony Bravo. Y me sentí muy a gusto cuando grabé las voces con él.
La Finca: Acabáis de presentar el disco en Madrid y os vais a México… ¿alguna otra parada?
Antonio: Tenemos planeado hacer alguna cosa en Colombia, Argentina y otros sitios. También hemos colaborado con un músico en República Dominicana. Pero preferimos ir a currar fuerte durante un tiempo en un mismo sitio. Tenemos 10 fechas cerradas y nuestra idea es estar tocando y, a la vez, conociendo músicos de allí y grabando colaboraciones pues estamos ya preparando el tercer disco.
La Finca: El primer adelanto de este tercer disco ha sido Nido con Iván Ferreiro ¿cómo lo planteasteis?
Aarön: Pensé en él cuando lo estaba componiendo, porque había como una parte de la inflexión de la voz que le pegaba. Yo me crié con Los Piratas. Ultrasónica me cambió la vida… No sabía que se podía escribir así en castellano. Yo era un joven cantautor y, de repente, descubrí que se podía hacer una música increíble en castellano. Y seguí la carrera de Iván hasta hoy, que me sigue pareciendo uno de los gigantes. Y tenía muy claro que por lo menos quería enseñársela a ver si le gustaba, y no hizo falta, porque es tan crack y tan buena gente que me dijo “Aarön, si tú me mandas una canción, la voy a cantar sea lo que sea”.
Antonio: Y ha quedado muy bien. Él es un grande, canta como nadie y, además, nos dio un poco la guía de cómo producir, cómo terminarla en función de su voz, de la energía que le impregnó… Fue un aprendizaje poder trabajar con él…
La Finca: ¿Y tenéis planteado grabarlo durante este año?
Antonio: Es complicado porque ahora nos vamos de gira y tenemos que cerrar muchas cosas, pero nos gustaría que estuviera en 2025 el disco en la calle, después de verano.
Aarön: Sí, más o menos estaremos por ahí. A lo mejor octubre, noviembre. Que nos dé tiempo también porque ¿sabes qué pasa? Que no tenemos discográfica, no tenemos booking, no tenemos manager. Somos este hombre y yo. Entonces, estamos en total libertad de hacer lo que nos apetece, cuando nos apetece y como nos apetece. Pero no hay que dejarse caer, porque hay que exigirse cumplir plazos. Que a veces lo cojo y me quiere matar. Le digo, mira, antes de México quiero entregar el siguiente single. Y Antonio me mira y me dice: “Por favor, déjame vivir” (risas).
La Finca: ¡Qué hiperactividad! Y ¿cómo integráis, además, Carey con vuestras otras cosas? Novelas, producciones, etc.
Aarön: A mí me gusta mucho la etimología. Estoy terminando Historia del Arte y hay que me gusta mucho que es la de pasión. Es verdad que somos unos apasionados de nuestras cosas y que yo hago las cosas por pasión. Pero etimológicamente, pasión viene de padecer, viene de sufrir y viene de pasarlo mal. Entonces, eso está bien saberlo. Saber que cuando estás cansadito, cuando dices, uf, la verdad es que no llego a este sitio. Uf, me tengo que levantar temprano. Uf, esto no ha salido tan bien. Que sepas que, si está siendo tu pasión, está siendo también tu dolor. Hay que entender que es un esfuerzo y que a veces va muy bien, y a veces cuando duele un poquito, pero no pasa nada y, entonces, sigues para adelante.
La Finca: Es que como se dice, la recompensa probablemente sea mejor… Y aquí estaremos esperando escucharla.
Firmado: Rosalía del Río
Fotos: Panci Calvo