Contamos hoy con Igor Yebra, al que todo el mundo conoce por su larga trayectoria como bailarín y coreógrafo de ballet clásico, pero al que seguro no tenemos tan identificado con el teatro. Está claro que Igor no tiene miedo ninguno a dar saltos y, desde luego, lo ha hecho para llegar a los escenarios más altos. Es ahora, con la madurez que dan los años, cuando se da cuenta que esta forma de afrontar los retos y la vida son para Yebra parte de su ADN y no una mera casualidad.
En este blog nos gusta la gente de muchos tipos y la gente valiente es una de ellas. Personas que no tienen miedo a buscar mejores opciones de hacer las cosas o a hacer lo que realmente les llena. Igor es uno de estos últimos. Un luchador infatigable que persigue sus sueños que empezaron cuando era muy pequeño, mientras veía películas de Fred Astaire y fabulaba con bailar como él. Es en esa época cuando, de refilón, se le cruza el teatro en su vida y su segundo padre, que era actor de teatro, le regala -a los 15 años- “El Método” de Konstantín Stanislavski. Este libro, básico para cualquier actor le sirve a Igor para construir su carrera en el mundo de la danza.
Y es que a él le sirvió para hacerse un “bailarín intérprete”, más que un bailarín técnico. Así desarrolló una manera de bailar propia, con la que contar historias, que le hizo desmarcarse del ballet abstracto. Porque siempre prefirió que hubiera detrás de lo que hacía, una historia, un personaje a desarrollar o sentimientos y emociones que transmitir.
Este germen intérprete se fue incubando en su interior y hace unos años decidió aparcar el bailarín de ballet clásico y sacar al exterior su yo actor. En ese momento se cruzan en su vida tres directores que han sido sus pilares teatrales: José Carlos Plaza, Calixto Bieito y Carlota Ferrer, que con “Esto no es La casa de Bernarda Alba” fue la responsable del debut teatral de Igor en 2017; obra teatral que le permitió retarse a sí mismo para ver hasta dónde era capaz de llegar en este ámbito.
Tras el éxito de esta primera obra de teatro en la que participa como actor, a Yebra le surge la oportunidad de irse a Uruguay a dirigir el Ballet Nacional de Sodre, algo que tampoco tenía planeado hacer y que le supuso superar otro gran reto; para volver, tras esta etapa, a embarcarse en el teatro con otra obra. Y, tras esta, otra. Así, con Carlota a la dirección de “El Beso de la Mujer Araña”, es cuando hemos podido ver su última interpretación junto a Eusebio Poncela como protagonista.
Igor es un personaje reflexivo, que ya no se pone nervioso por nada que no esté en su mano. Busca en esta nueva etapa de su vida disfrutar del proceso, aunque sea equivocado. Y, por este motivo no quiere quedarse aquí y, para el futuro, se está planteando hacer cine; en lo que le supondría un nuevo reto como es construir un personaje en el mundo audiovisual. ¡Esperamos verte en la gran pantalla, Igor!
